¿Cuándo dejar mi trabajo en relación de dependencia?

September 11, 2018

¿Es momento de emprender un cambio?

 

Seguramente en tu infancia te preguntaste más de una vez qué querés ser cuando seas grande y lo más probable, es que hayas enumerado múltiples y diversas profesiones: periodista, bombero, astronauta, doctora o presidente. No importa cuántas veces cambiaste de profesión en el camino pero estoy segura de que la mayoría de nosotras jugamos a ser muchas cosas diferentes y nos imaginamos múltiples mundos posibles en los que desplegábamos nuestros talentos.

 

Pasados los años empezamos a trabajar la mayor parte de nuestros días; muchas de nosotras en relación de dependencia a veces de lo que habíamos estudiado y otras veces no tanto. Si estás en el lugar que te gusta y te sentís realizada, agradecé y disfrutá porque está buenísimo y hay que celebrarlo. Sin embargo, si sentís que esas tareas que antes te llenaban y te hacían levantar con ganas hoy se transformaron en una carga, es momento de hacer un viaje a tu interior para redescubrirte en la crisis y cambiar algunas actitudes de tu vida.

 

El trabajo es –de alguna manera- el juego de los adultos, y si de niños cambiamos tantas veces de idea, tal vez  de grandes necesitamos reinventarnos, redefinirnos y empezar de otra manera, pero con madurez y conocimiento de las reglas del juego para definir lo que queremos teniendo en cuenta los límites y las posibilidades.

 

La estabilidad que ofrece el trabajo en relación de dependencia no existe en ningún trabajo autónomo ni para el emprendedor ni para las pequeñas o medianas empresas. Entender esa incertidumbre te va a ayudar a tomar la decisión con la cual vos quieras transitar tu propia transformación y definir si realmente querés iniciar algo por tu cuenta o sólo cambiar de trabajo.

 

Si estás segura de intentar concretar tu propio proyecto, agarrá la brújula y los mapas que necesites para navegar adentro tuyo y definir cómo vas a gestionar tu cambio. Te dejo cinco puntos para que te acerquen a tu norte para poder emprender.

 

Valorá lo positivo

Algo te hace permanecer en el lugar en que estás además del sueldo, el aguinaldo y las vacaciones pagas. Lo más saludable es que seas sincera con vos misma para saber por qué todavía no te fuiste y que sepas lo que te hace bien para tener una actitud positiva.

  • Estabilidad: Ya lo dice la famosa frase más vale malo conocido que bueno por conocer,  saber con qué problemas lidiarás, en un entorno conocido nos da la falsa idea de que controlamos las cosas aunque no nos gusten.

Lo mejor en esta instancia es pasar de la queja a la acción. Vos ya tomaste la decisión de cambiar el rumbo, en lugar de perder tiempo diciendo lo mal que estás, comenzá a construir tu proyecto, vas a ver cómo los días se te hacen más llevaderos.

  • Multiplicidad y diversidad: Cuando trabajas en grandes espacios te relacionas con realidades diversas. Usá estas interacciones para entender a qué tipo de personas podrías venderle tus productos el día de mañana. Tenés un público para hacer un primer estudio de mercado de manera gratuita, sólo escuchando lo que piensan a tu alrededor.

  • Compañeros de trabajo: Si estás alrededor de 9 horas en tu oficina, compartís infinidad de temas con las personas que te rodean, incluso tus silencios que dicen mucho. La energía se contagia así que fortalecé los vínculos saludables con personas positivas que te puedan ayudar a transitar tu etapa de cierre.

Además, valorá las pequeñas cosas como la comida que hacen en la esquina, el lugar donde te comprás el café a la mañana o la tienda de ropa que te queda a dos cuadras. Hacé tu lista, llevar a la razón estas pequeñas cosas que te levantan el día a día te ayudará a calmar la ansiedad y a mantenerte positiva mientras no puedas o no quieras terminar esa etapa.

 

Pensá, pensá pensá

Tal vez ya tenés la idea de lo que siempre quisiste hacer o sólo tengas la certeza de que necesitás cambiar de rumbo, tomate un tiempo de concentración plena para desarrollar la idea, puede ser en tu horario de almuerzo, en la tranquilidad de la noche o un sábado a la mañana.

Agarrá una hoja, separala en dos columnas,  en una listá las cosas que te gustan hacer y en otra aquellas en las que sos buena, escuchando no sólo lo que pensás vos sino los talentos que te destacan los otros.

Cuando tengas la lista terminada sintetizá el proyecto, imaginalo y reconocete en él, viviendo todas las emociones que te despierta. Es el momento de avanzar de la idea a la acción.

 

Manos a la obra

Conocer qué querés hacer es un gran momento, celebralo y pasá al siguiente escalón, cómo lograrlo. Es el momento de entender qué recursos necesitás y qué podés aprender.

Te recomiendo que aproveches este tiempo para capacitarte, cuando emprendas además de los conocimientos específicos de tu proyecto vas a necesitar saber de negocios, de impuestos, de marketing, de ventas y de atención al cliente. No significa convertirte en una experta sino definir qué vas a hacer y qué vas a tercerizar al inicio y cuando crezca el emprendimiento.

 

 

Ordená tu nueva agenda

Si pasaste muchos años en relación de dependencia cambiar la inercia para armar una nueva rutina no es tarea sencilla. No tener jefes ni horarios nos lleva como emprendedoras a tener que fijar nuestras propias responsabilidades y a generar nuestras agendas.

Algunos emprendimientos permiten arrancar de a poco pero otros requieren indefectiblemente, de mucha energía de inicio para poder funcionar así que lo mejor es saber cómo van a ser tus nuevos hábitos para regular tu tiempo y tu energía.

Plantearse objetivos, armar actividades y ver cómo se van a generar los ingresos te implicará gran parte de tu energía. Tener internalizado que hay que hacerlo, te clarificará el camino cuando te sientas perdida.

 

Saltá aunque sea con miedo

Con el objetivo claro y la implementación en marcha, ya estás en condiciones de ponerle fecha de cierre a tu etapa actual, pero lo más importante es que sientas internamente que es el momento. Si no estás segura y podés seguir con las dos cosas hacelo, hasta que te sientas lista de tomar la decisión.

 

Dejar de trabajar en relación de dependencia te llevará a un camino en el que vas a aprender a perderte y a reencontrarte, a descubrir limitaciones y a desplegar tu potencial para que se haga visible. En este viaje, sólo vos vas a conocer cuando es el momento correcto de hacer el click. Escuchá a tu intuición, seguí tu instinto las mariposas en la panza, saboreá el día en que vas a hablar con tu jefe para plantear tu retiro, mientras pensás internamente deseo con el alma que seas mi último jefe, porque a partir de hoy soy mi propia jefa en mi empresa y en mi vida.

 

¿Vos en qué etapa estás? ¿Cambiaste de trabajo o tenés pensado hacer algún cambio? ¿Cómo estás transitando esa vivencia? ¿Lo querés compartir?

 

Las quiero!

Ale

 

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