"6 hábitos saludables para mamás emprendedoras"

January 11, 2018

En este texto no van a encontrar resultados mágicos.  Pero sí logré plasmar lo que yo hago para poder emprender y ser madre al mismo tiempo de una manera no tan caótica. Para eso resumí en seis hábitos eso que yo considero fundamental para cualquier mamá de bebés que quiera emprender!

 

 

 

Antes que nada quiero aclara que amo a mis hijos y son lo mejor que me pasó. Ahora pasemos a la parte menos marketinera. ¡Ser madre es una de las tareas más extenuantes que yo haya hecho en toda mi vida!  Ya desde el embarazo la pasé mal y eso que muchas dicen que es el mejor estado del mundo.  Los primeros tres meses era una piltrafa.  No podía levantarme del sillón, me desmayaba o vomitaba. El último trimestre empeoró. No podía atarme los cordones sola, era una bola. Fueron ambos embarazos sin problemas, pero de ahí a decir que la pasé bomba hay una gran diferencia. En los dos engordé más de veinte kilos, por lo que cuando parí era una pelota llena de flacidez y responsabilidades.

En el momento que nace la criatura empieza nuestro trabajo de tiempo completo, el verdadero trabajo “bajo relación de dependencia”. Los primeros meses son una locura, sobre todo para las primerizas. Sentís que te metiste en un lío terrible, pero no queda otra que seguir adelante. Al año ya te empezás a sentir un poco más normal, bajaste algunos kilos, ya no chorreás leche por toda la casa, pudiste organizar alguna cena con amiga sin bebes. Y a medida que van pasando los años todo empieza a encajar. Los chicos ya van al jardín, podés sentirte libre algunas horas por día, tampoco tantas como necesitamos pero es la vida que elegiste vivir.

 

Si querías emprender era para tener mayor libertad de horarios, más tiempo de calidad con tus hijos pensémoslo bien: ¿Es verdad que tenemos más tiempo para ellos? ¿O estamos tan colapsadas con nuestro proyecto que estamos al borde del ataque de nervios la mayoría del tiempo? ¿Es verdad que vivís más tranquila, trabajas desde tu casa, te tomas un café, paseas al perro? ¡Derribemos el mito de la mamá emprendedora!

Emprender un negocio lleva mucho esfuerzo, sobre todo los primeros años (como los hijos) donde tenés que darle a toda máquina para que funcione. Es relativamente normal que si estás empezando y además tenes un bebé estés un poco colapsada. Con el tiempo las cosas se acomodan ¿Por qué remarco esto? Porque sé que sentís que es demasiado para vos, que no es la clase de vida que querés. Quiero que sepas y que te quede claro que es algo pasajero, hasta que las cosas se organicen un poco. Una vez que ya tengas el negocio en marcha y aceitado, vas a tener más tiempo libre, por lo menos en mi caso fue así, y en el caso de muchas de mis amigas que tienen una marca funcionando hace años. Tienen horarios de trabajo mucho más reducidos que los normales. Tomalo como una inversión a futuro porque una vez que pasas un punto de inflexión, empieza a ser lo que necesitás. Mientras tanto nunca te olvides que para llegar a ese punto necesitás tiempo, trabajo y confianza y transitar el caos.

Entonces uno de los mitos que hoy derribamos es que "emprender es fácil y te da mayor tiempo". Para llegar a ese punto, necesitás transitar un laaaargo camino.


 

Hábito 1:

NO TE COMPARES CON LAS DEMÁS.

 

Las mujeres, (supongo que lo hombres también) solemos compararnos continuamente con otras persona. Ella es más flaca, más linda, la ropa le queda mejor, sus hijos son más educados, su marido es más romántico, tienen mucho sexo etc.

Y obviamente nos pasa lo mismo cuando se trata de medir nuestro emprendimiento con otros. Pensás que a ella le va mejor, tiene más fans, seguro gana más, es mas talentosa, es más "famosa"...y así podemos seguir toda la tarde.

El problema de compararse con las demás es que si lo hacemos una constante, diciéndonos no puedo hacerlo, no me va a salir, nunca voy a ser como tal persona, como tal marca, hace que bajemos los brazos, perdemos confianza en nosotras mismas y creanme cuando les digo que la confianza es la gasolina de tu emprendimiento ¡es casi literal!

Entonces un buen hábito para cualquier persona que esté emprendiendo, es No compararse. Y si lo hacés, hacelo de manera que te sirva para mejorar, que te suba la vara y que te potencie. Si sos de tomar ejemplos ajenos como inspiración está buenísimo, pero la mayoría de las mujeres no funcionan así, o no todo el tiempo. Lo importante es saber que siempre va a haber alguien que lo haga distinto, y no quiere decir que vos lo estés haciendo mal, quiere decir que todavía tenes mucho para crecer y aprender, o que simplemente lo hacés diferente.

El mejor consejo que te puedo dar es: NO TE COMPARES NEGATIVAMENTE CON OTROS, TENÉ EN CUENTA QUE TU PROYECTO NO SE HACE DE LA NOCHE A LA MAÑANA, LLEVA AÑOS DARLE FORMA, Y SIEMPRE ESTÁ EVOLUCIONANDO. Y si ves a una marca que recién empieza y ya esta super de moda, seguramente detrás de esa marca hay alguien que tiene años y años de experiencia. Nada se hace de la noche a la mañana, hay que transitar un camino que es inevitable. El problema está cuando las autocríticas te hacen poner el freno de mano y no seguir avanzando con tu proyecto.

 

Hábito 2:

Generar un plan. Y sabé cuándo reformularlo

 

Ante algo tan complicado como emprender siendo madre, necesitás armar un plan, pensarlo muchas veces, analizarlo en su peor escenario y siempre darle a ese plan un tiempo decente de acción, mínimo entre un año y dos años.

Cuando empecé con Qué Monono generé un plan que funcione para mí y mi familia. Ya estaba totalmente decidida a hacer algo por mi cuenta y tenía en claro que no quería volver a trabajar en una agencia de publicidad. Con mi marido nos dimos un año de gracia. Doce meses sin pretender ganar un solo peso. De esa manera me podía dedicar a mi emprendimiento y a criar a mi primer bebé. Obviamente no sabía cuando iba a empezar a generar plata mi proyecto. Mientras tanto iba agarrando trabajos freelance como diseñadora para poder aportar un poco económicamente pero manejando mis tiempos. Tenía en claro dos cosas: quería algo propio y que necesitaba el apoyo de mi marido, económica y anímicamente. Si realmente estaba decidida a emprender tenía que ser una plan de familia y estar los dos de acuerdo. Él me tenía que apoyar para que yo no sienta una presión extra de tener que ganar plata YA y, a su vez,  yo tenía que tomarme las cosas muy seriamente porque necesitábamos ese ingreso. Y acá quiero hacer un paréntesis. Tu marido (o flia) es un pilar muy importante. Mostrate optimista y segura de lo que estás haciendo, por más que tengas dudas, porque él sí necesita verte a vos convencida y segura para apoyarte.

Sigamos entonces. Como te decía, cada pareja tiene su plan pensado y analizado varias veces con diferentes posibles escenarios. Pero por sobre todas las cosas, tienen que estar los dos convencidos de ese plan y creer que va a funcionar, ser optimistas. Las cosas llevan tiempo como dije antes, los negocios no te dan plata de la noche a la mañana, muchos crecen de a poco y hay que saber aguantarlo para que el día de mañana sea ese tu ingreso de dinero.  

 

Les cuento el caso de una amiga que renunció a su trabajo para dedicarse full time a su emprendimiento pensando obviamente en hacer lo que le apasionaba y, además, ganar plata. Pasaron ocho meses y todavía no había podido generar una ganancia que le permitiera estar tranquila y en su casa ya empezaba a haber reclamos. Ante la presión, ella decidió volver a trabajar bajo relación de dependencia pensando en dedicarle a su emprendimiento el tiempo que le sobrara. Como vemos, ella tenía un plan que no le funcionó porque pretendía en ocho meses generar ingresos equivalentes a un sueldo promedio. Entonces analicemos lo siguiente: si ustedes sí o sí dependen de sus ingresos para vivir, no conviene renunciar a su trabajo SIN TENER UN PLAN O UN BACK UP. Su proyecto tiene que ser algo que pueda sostenerse a largo plazo porque nadie sabe cuándo comenzaremos a ver ganancias de nuestro emprendimiento. No debemos actuar de manera impulsiva. Típico, estás podrida de tu trabajo, renuncias y después ves cómo hacés. No lo hagas!! Darle tiempo y trabajar duro es clave para tu proyecto, pero la plata no aparece de la noche a la mañana, y si estás trabajando en otroa coa bancate un tiempo más, ahorrá y después lanzate con mas seguridad a la pileta.

 

 

HÁBITO 3

Aprender a manejar la culpa

 

En la tarea diaria de una mamá emprendedora pueden pasar muchas cosas. Desde cambiar pañales con caca hasta tener una llamada con un cliente super importante con la teta al aire (en simultaneo). Por experiencia propia y por ver a amigas en la misma que yo le puedo decir que hay un momento en que podés organizar mejor tu tiempo. Y eso sucede cuando tu hijo empieza el sagrado JARDÍN. Es un lugar mágico donde uno deja a sus amados retoños y tiene una horas para poder “hacer”. El hacer incluye varios items, desde ir al super o contestar un mail. Entonces si realmente pensás que por ser una mamá emprendedora tenés que sí o sí poder trabajar con tu hijo a upa, eso es mentira, es un invento de marketing donde vemos a una mamá sonriente en la compu con un bebé al lado portándose re bien. Realmente no conozco a nadie que logre resultados en esas condiciones. Ojo, si tu bebé es muy chico y no lo querés llevar a un jardin podés resolverlo pidiendondelo a alguien que venga a darte una mano algunas horas por semana. Pero tenés que tener en claro que sin horas tuyas en tu proyecto es ridículo que pretendas que funcione. Cuando arranqué con QM, necesitaba ir a Once a comprar, juntarme con tejedoras, ir a locales, etc. Imaginate hacerlo con un bebé de acá para allá, imposible. Busqué un jardín y lo mandé cuatro horas por día. Al principio parecía una eternidad pero después se me pasaba volando! A lo que voy es que no podés pretender ser mamá pulpo, y es donde entra la culpa... no genero plata y encima lo mando al jardin! Estoy en casa y lo mando al jardín! Que mala madre que soy! Es algo normal de las mujeres, los hombres no sienten culpa de irse temprano y volver tarde, nosotras sí. Entonces, no pienses que emprender siendo madre te va a permitir estar con tus hijos todo el día. Si realmente eso es lo que deseás, pensá más en tener un hobby que no te represente ningún tipo de presión o exigencia.

La culpa también viene porque nos sentimos mantenidas por nuestro marido, por más que sea una plan de dos y que lo hayan hablado mil veces, el tema de no tener un ingreso propio nos carcome por dentro y si sos orgullosa peor! En ese caso, pensá que hoy es él el que aporta dinero, pero el día de mañana podés ser vos y que esto es un equipo, no una competencia. Los dos tienen un objetivo que es la familia y dentro del equipo cada uno tiene roles diferentes y que pueden ir cambiando dependiendo el momento. Los tiempos de una mamá con hijos chicos no son los mismos que los de un papá en las misma condiciones. Si vemos el ejemplo de trabajos en relación de dependencia, el papá se reincorpora al trabajo a los pocos días y mantiene el mismo horario que siempre. En cambio la mamá tarda meses y tiene que tratar de acomodar los horarios para poder estar en casa lo antes posible, y seguramente recorte su sueldo por estar más tiempo con los hijos. Entonces uno depende del otro, tu hijo de vos, tu marido de que vos estes con el bebé, y vos de tu marido sostenga el hogar.


 

Hábito 4

Primero lo primero.

 

Partamos de la base que si no planificás tus tareas y no te concentrás en terminar las cosas, no importa cuanto tiempo tengas, nunca te va a alcanzar porque estás perdiendo tiempo en pavadas. Es difícil no distraerse, pero lo que tenés que saber es que para hacer rendir tu tiempo al máximo hay que cerrar el facebook, instagram, whatsapp y hacer las cosas. Porque no sólo se trata de las tareas que requiere llevar adelante tu proyecto, sino todas las demás tareas que una madre, mujer y esposa tienen que realizar. Basándome un poco en lo que yo hago, mas algunas cosas que pude aprender leyendo algunos libros sobre ser eficiente, les puedo enseñar lo siguiente:

 

El fin de semana (generalmente el domingo) me tomo 15 minutos a solas en algún lugar de mi casa con mi planificador semanal. Me voy acordando todo lo que tengo o quiero hacer en la semana. Si de repente me acuerdo de algo en otro momento, me levanto de donde este y voy a mi organizador semanal, y lo anoto. Si no estoy en casa, me lo anoto en un cuaderno y luego lo paso al organizador. ¿Por qué hago esto? Muchas veces, la mayoría de las veces, me olvido de eso tan importante por el solo hecho de no anotarlo. Además, si no trasladás lo que tenes en la mente a un papel tu cerebro gasta energía de más tratando de no olvidarse de las cosas! Y la verdad energía no me sobra como para andar desperdiciando. Cuando ya lo anotás despejás tu mente y seguís en lo que estabas haciendo. A la vez hacés lugar para otra cosa más! Imaginate la cantidad de ideas BRILLANTES que no realice por no anotarlas en el momento indicado. Entonces tomate 20 minutos para organizar tu semana antes de que empiece.

 

Cómo anotar las cosas que tu organizador semanal:

 

Podemos dividir las tareas en lo urgente, lo importante, y lo no tan importante.

En estas tres cosas son en las que tenemos que enfocarnos para ser eficientes con nuestro tiempo. El orden de prioridades es tal cual lo mencionamos.

 

En primer lugar resolveremos lo URGENTE:

 

CRISIS: La página web se cayó.

Fechas topes: Entrega del material “taller Online”

Clientes enojado: No puede ver el material y necesita verlo YA.

Enfermedad: Un hijo con fiebre.

Accidentes: Goma Pinchada.

 

IMPORTANTE:

Planificación y preparación: Pienso el temario de los talleres, lo voy desarrollando

Educacion: Tomo cursos, sigo capitandome. Leo libros.

Desarrollo de relaciones: Dedico tiempo de calidad a mis familia y amigos. El desarrollo de amistades en el ámbito donde me desarrollo también es importante.

Renovación personal: Salud, comer bien. Hacer cosas que me hagan bien. 

 

No tan importante:

Correos electrónicos, reuniones y llamadas que pueden esperar.

Prioridades de otras personas: una amiga necesita un favor para su tienda online.

 

NO TAN IMPORTANTE

Dejar para lo último si nos sobra el tiempo. Mirar una serie.

 

Tenemos que tratar de no gastar nuestro tiempo en cosas que nos nos lleven a ningún puerto, como por ejemplo: estar en internet para distraernos, mirar TV, conversaciones sin importancia en nuestro tiempo productivo.

 

Roles:

Nuestro rol de emprendedora es uno de los muchos que tenemos que cumplir. Además de eso, también somos madres, esposas, amigas, hijas, hermana, nietas, amas de casa, o tenemos un trabajo aparte. Acá es donde viene la parte más engorrosa. Cómo hacer para meter todo eso en una semana, con días de 24 horas y teniendo que dormir sí o sí para sobrevivir.

Algo que está bueno, es anotar las cosas URGENTES e IMPORTANTES en cada ROL

 

Las personas que usan su tiempo de manera efectiva, empezaran con lo más URGENTE de cada rol, y continuaran con lo IMPORTANTE.  

 

La idea es que su organizador semanal las ayude con su vida diaria, no sólo con su trabajo, por eso es importante que anoten de cada rol las tareas pendientes para que su cerebro gaste la menor cantidad de energía posible tratando de lidiar con todo lo que hay que hacer!

 

Nunca dejen lo más importante para la último, porque cuando algo URGENTE como una fecha límite de entrega, viene algo más urgente como un hijo con gastroenteritis, no vamos a poder llegar con lo establecido. Y SIEMPRE SE ENFERMAN CUANDO MÁS NECESITAMOS ESAS HORITAS DE MÁS!

 

Hábito 5

Salí de tu casa

 

Este hábito lo agregue principalmente para las que trabajas solas en su proyecto desde su casa. Puede llegar un momento que te empezás a sentir aislada del mundo. Y sí, es así. No es lo mismo ir  una oficina todos los días con gente que te habla que estar sola en tu casa en una computadora. Obvio que esta bueno estar sola en pijama trabajando, pero hay días que realmente tenemos la necesidad de compartir con otra personas algo, un mate, un opinion, una duda. Somos seres sociables, y sobre todo los emprendedores sentimos mucha empatía con los demás colegas, manejamos un mismo código, sabemos del esfuerzo, del compromiso y de los sueños que hay detrás de lo que hacemos. Y está bueno encontrar gente en esa sintonía, gente que hable tu mismo idioma y sepa entenderte. Yo tengo mi grupo de amigas del colegio con las que hablo de cosas relacionadas a bebés, ya que ahora todas son mamás, y lo único que hacemos es hablar de promociones de pañales y vino en Coto. Pero, por suerte,  también pude con el tiempo ir armando un grupo de amigas emprendedoras que fui conociendo en el camino. Con ellas no hablo de bebés (por suerte) hablo de cosas más relacionadas a nuestro trabajo. Y la verdad está buenísimo sentir ese apoyo del otro lado porque necesitamos del otro para crecer, para aprender, y desarrollarnos. Sin ir más lejos, cuando decidí soltar Qué Monono y arrancar con Mamá Emprende, muchas de mis amigas emprendedoras me dieron una super mano. Me ayudaron a darle difusión en redes y estuvieron ahí cuando las necesité. Y ustedes se preguntarán: ¿Cómo las conocí? Fue por salir de mi casa. En ferias que compartimos juntas o en talleres donde nos capacitamos. Otras son amigas virtuales que conozco por instagram y generamos una buena relación, un vínculo emprendedor. Hoy por ti, mañana por mi. Intenten salir y conocer gente, generar vínculos. Desde un proyecto en común hasta un dialogo informal por mensaje. 

Mi consejo acá es que no seas amarrete. Si te invitan a participar de algo, aunque no haya un peso de por medio, y encima vos tengas que poner tus productos, es una buena forma de conocer a otras personas! Si vas a un taller de emprendedores o de lo que sea está bueno por que además de aprender algo vas a generar vínculos y de esos vínculos nacen amistades, negocios y cosas buenas.

Conocer otras experiencias te abre la cabeza, y todas necesitamos sentirnos apoyadas en algún momento! Porque un día tu marca es TOP y otro dia tenés que reinventarte, y si no cosechaste ninguna relación buena durante este tiempo ¿Quién te va a dar una mano? 

 

Hábito 6

Felicitate seguido.

 

Hacé un parate diez minutos en tu vida  enquilombada y pensá todo lo que lograste. No es fácil emprender, no es fácil crear algo desde tu propio ser, lo vemos muy naturalizado, pero no es fácil crear un bebé en tu panza y tampoco es fácil crear una empresa vos misma. La mayoría de las personas trabajan en lugares donde un porcentaje muy pequeño de ese negocio depende de ellas, en cambio tu emprendimiento depende cien por ciento de vos, no importa cuan grande o pequeño sea ese emprendimiento, cuanta plata te dé o no. El solo hecho de poder haberle dado forma y tener la valentía de exponerte ante miles y miles de personas es algo que requiere mucha fuerza interior. Entonces animate y felicitate una vez por semana, mirá todo lo que lograste. Valorá como estas intentando salir de lo que ya está pautado, eso que nos imponen los mandatos de trabajar en un lugar por diez horas para poder vivir.

Es necesario hacerlo porque la mayoría de las personas siempre están mirando el vaso vacío, emprenden y van a avanzando pero no sienten que ese avance sea lo que ellas esperaron. Entonces se frustran y terminan renunciando. Si tuviéramos noción de que estamos haciendo algo monumental no seríamos tan exigentes con nosotras mismas y podríamos darle el tiempo necesario a que nuestro proyecto tome forma. Siempre remando desde la actitud del YO PUEDO y nunca desde el CREO QUE NO PUEDO. Nadie más va a creer tanto en vos como vos misma, ni tu marido, ni tu mamá, ni tu mejor amiga. Nadie.

 


Tu emprendimiento es el barco, vos sos el motor y tu confianza es la nafta que hace que el motor funcione. Un día te decidiste y partiste del puerto de la “Insatisfacción personal” y encaras para el horizonte y las tierras prometidas llamadas "Trabajar de lo que amas".

 

No ves tierra del otro lado, sólo ves un extenso horizonte, no sabés cuanto tiempo te va a llevar llegar hasta la otra orilla, pero ya no podés seguir en ese lugar mucho más, te hace mal. 

 

Todo viene bien. El barco va a toda marcha. Pasan varios días, meses hasta años sin ver tierra...y empiezan las dudas ¿Existe la tierra prometida?¿Habré cometido un error? 

Muchos abandonan el barco y vuelven nadando a la orilla, asustados y frustrados, pero algunos otro siguen con su barco, confiado, sabiendo que si siguen la brújula van a llegar y esos pocos son los que logran conquistar sueños, sea America o lo que sea que estes buscando.

 

Nunca pierdan la confianza en ustedes mismas, ¡no hay nada que con tenacidad y convicción no se pueda lograr!

 

Gracias por leer

 

Ale Leguizamón

Directora de Mamá Emprende.


 

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